(continuacion...) Lo segundo que quedó claro en este primer concilio, era que a diferencia del primigenio, ellos eran finitos, y por lo tanto si querían seguir siendo, necesitaban alimentarse de energía, unos más que otros, pero al fin, todos. Los menos eran Marduck y Buda, mientras que los más hambrientos eran Yavhé, Zeus y Kali.
Estos nacientes dioses coincidieron en que eran necesarios seres que les dieran esta energía vital, y fue así que decidieron crear a criaturas racionales; los hombres. Pero ninguno sabía cómo hacerlo.
Se dice que Marduk una mañana amaneció sintiendo una extraña picazón en las manos y las metió en el barro para calmarlas. En eso el puñado de barro comenzó a palpitar y Marduk tomó conciencia de que era capaz de crear vida.
Modeló un puñado de barro y lo hizo a imagen y semejanza de Yavhé, le quedó tan parecido y asombroso este primer hombre por él creado que Yavhé le pidió que se lo regalase.
Yavhé, posteriormente intentó modelar barro para hacer más figuras, pues quería darle una compañera a este primer hombre, ante quien se autoproclamó su creador, pero consideró que para que ambos tuviesen igual ser debían tener un mismo precedente, por lo cual, sumió en profundo sueño a Adán y sacándole una costilla a este primer hombre modelado por Marduk, crear a la primera mujer.
A pesar de sus idénticas naturalezas, las fuentes de energía que requerían estos dioses para su sobrevivencia eran diversas.
Yavhé optó para sí el amor-devoción, un amor que debía ser expresado a través de un culto incesante y fe humanas.
Buda necesitaba a su vez, la comunicación e intercambio energético con sus creaturas, y él busca que se le acerquen al máximo a través de la apertura de sus chakras conseguido mediante la meditación profunda.
Kali, descubrió que al momento de la muerte de estas creaturas, su alma dejaba el cuerpo transformándose en energía pura que ella podía absorber a través de sacrificios humanos. Esta energía sólo podía ser canalizada como fuente de energía que le diese poder a través de los sacerdotes encargados de los sacrificios, quienes lo encauzarían a través de ofrendas para calmar la ira de su diosa.
Zeus, en tanto, se alimentaba de energía emanada del momento del clímax humano. Las pasiones de los hombres, sus orgasmos, todo ello constituía una energía que él podía absorber. La lujuria constituía su fuente de energía.
Marduk en cambio, se contentaba con la felicidad humana, y es que él era uno de los más complejos dioses por lo que no requería tanta cantidad de energía como los demás, sólo que los hombres fuesen felices y la pasasen bien.
Sin embargo, en este primer universo surgió entre los dioses un primer problema: quien llamaría a reunirse al final de este primer universo.
Marduk dijo que sería él por ser el primogénito, pero Buda salió a su encuentro objetándole que esa no era razón suficiente. Los demás le apoyaron. Los cinco se habían dado cuenta de su poder y ninguno quería depender de otro.
Trataron de hallar una solución pacífica, y así fue como idearon el Gran Juego.
Este primer universo sería dividido en cinco mundos paralelos, en cada uno de los cuales gobernaría cada dios.
El juego consistiría en que el que lograse dominar los 5 mundos y por lo tanto todos los planos de este universo, sería el que llamaría a los otros para absorverlos, haciendo renacer al primigenio con toda la nueva sabiduría.... (continuará)...
Bueno aki otra de mis historias escritas hace mucho... es sólo literatura, fue hecha en un momento en que estaba tratando de demostrar como se podían manipular las historias, o como poder mezclar creencias con ficcion, una especie de juego que comenzó inspirándome y luego quedó plasmada en un lindo cuento.. no kiero meterme con lo religioso, yo misma estudié en un colegio católico, no pretendo burlarme ni ser sarcástica...
Comenzó todo cuando recién entré a la Universidad y conocí a un grupo de niños de cursos superiores que para burlarse de semana santa invitaban a un asado, diciendo que no eran católicos sino que seguidores de marduk (un dios babilonio, y así fue como comenzó esta historia) tiene mucho de real mezclado con invenciones.. creo ke eso es lo ke la hace un tanto interesante.. aki se las dejo, nuevamente la iré poniendo en trozos pk es bastante larga.. espero ke les guste.....
HISTORIA DE MARDUK.
Marduk comenzó a ser glorificado por los babilonios alrededor del año 3000 a. C., pero es vital recalcar que no fue creado por los babilonios, su existencia se remonta al inicio de los tiempos, cuando en un principio el todo era simplemente un vacío, no existía el universo, sólo cobraba existencia la nada, una esencia cuyo componente básico era la antimateria y en este vacío original, todo se mantenía en un equilibrio cósmico, un macroequilibrio perfecto. Pero no se sabe cómo, de pronto algo lo alteró y se produjo una implosión del todo inexistente en un momento que no podía ser tal pues no existía el tiempo, y al siguiente momento todo explotó dando origen a una gran masa energética consciente que manipuló la naciente materia para crear un primer universo y “vio que era bueno y le gustó”.
Se dio cuenta que en este universo creado por él, podían darse extraños fenómenos y quiso aprender, necesitaba aprenderlo todo, pues quería alcanzar su propia perfección, esta entidad sin nombre, autocreada y bastarda, cuyo poder era infinito se trazó por objetivo aprender de sus propias creaturas.
Como sus ansias de aprendizaje eran demasiadas y se topó con la situación de su propia limitación, debido a que el universo había sido engendrado por él, vio que la única posibilidad de seguir avanzando era dividiéndose en entidades autónomamente conscientes y que guardan en su ser más íntimo, en su propio inconsciente, una orden suprema inobjetable por sí misma: que luego de un determinado tiempo volverán a reunirse para fusionar todo el conocimiento, y, aunque esto implique la destrucción de todo el universo por tal concentración de energía, no importará, porque los nuevos conocimientos y con el poder que ellos le den, podrán crear un nuevo universo menos imperfecto y así consecutivamente se seguiría una cadena hasta crear el universo perfecto, al adquirir todo el conocimiento del cosmos menos imperfecto, y con él el poder absoluto. Y es que este primer universo, no cabía duda, le había gustado, pero era limitado, y el perfecto no tiene límites.
En el proceso de segmentación, esta entidad era inexperta, por lo cual el primer fragmento-dios, que luego sería llamado por los hombres Marduk, resultó ser el primogénito, el más poderoso, el más sabio, el más condescendiente y el más tolerante. La segunda fracción separada de la matriz recibió el nombre de Buda, y se parecía mucho a Marduk en algunos aspectos. La tercera parte fue conocida como Yavhé y heredó la ambición, era el más visionario y progresista, también el más idealista y quien más necesitaba ser amado.
Luego nació una entidad distinta a las demás, pues a diferencia de las otras ésta era maligna, la diosa Kali, como se la conoció en alguna región del Oriente, quien tenía una gran predilección por la sangre, y que en la península del Yucatán fue conocida como Quetzacoalt.
El último fragmento, el más pequeño y menos divino, la deidad quizás más imperfecta, se autodenominó ante los hombres Zeus.
Estas cinco nuevas y únicas deidades originadas por la fragmentación del primigenio para recabar conocimiento se juntaron e hicieron un primer concilio para tomar conciencia del universo naciente e hicieron un pacto de cumplir el mandato supremo, de respetarlo siempre y ante cualquier circunstancia, y volver a reunirse al final de estos tiempos para hacer renacer al primigenio con todos los conocimientos adquiridos y poder así rehacer el universo más cercano a la perfección.
Este proceso sería hecho tantas veces como fuera necesario para recuperar el equilibrio original que diese como consecuencia el último gran universo, cuya perfección sea tal que sea capaz de proteger su propio equilibrio y evitar que sea roto una vez más. Sería este un universo eterno, y el primigenio tendría así, un poder eterno.
Se entregó por completo a aquella imagen, nadie lo conocía más que ella, a nadie se había mostrado antes más que a ella, le contó sus miedos, sus anhelos, sus ambiciones, todo. Pero ella sólo se limitaba a escuchar, nunca compartió nada, sólo lo observaba con aquella sonrisa y ojos dulces y cálidos que tanto le encantaban.
No había duda, su mente estaba transtornada, aunque nunca tanto como para no darse cuenta al cabo de un tiempo de que la imagen del espejo correspondía a sí mismo, su amada estaba atrapada dentro de sí, ella no se encontraba atrapada en aquel espejo sino en su cuerpo.
Aquella diosa, que amaba, que al ser expulsada del Olimpo no le fue entregado un cuerpo propio, sino que se albergaba en el suyo.
Su locura era cada vez más evidente, de aquel ser totalmente racional, de aquel ganador por esencia, casi no quedaba nada, se había alejado de todos y de todo, ahora era alguien atormentado por la idea no poder tocar a su mujer, de no conocerla. Eran dos almas que jamás podrían dividir la realidad para hacerla suya, no si compartían un mismo cuerpo, no si uno de ellos estaba atrapado y no podía expresarse, no si uno era prisionero de la libertad del otro...
Llegado el momento no soportó más, necesitaba tener a su mujer a su lado, no dentro de sí, necesitaba tocarla, besarla, la pobrecita estaba encerrada, no podía salir, necesitaba ser libre, su cuerpo no la dejaba. Su cuerpo albergaba dos almas, dos almas divinas encerradas en un cuerpo humano, mortal, estaba copado, una de ellas tendría que salir, su mujer necesitaba ser.
Cegado totalmente por la demencia fue a la cocina, no tenía realmente conciencia en este momento de sus acciones, no pensaba, sólo se limitaba a actuar. Tomó un cuchillo, el más afilado que pudo encontrar, y procedió a la operación, no se daba cuenta de lo que hacía, sólo se sentía feliz, muy feliz, su deseo era liberar a la mujer de sus sueños de la prisión en la que se encontraba.
El corte dolió demasiado, pese a todo, lo soportó. Sus ansias eran muchas, demasiadas, para que un simple dolor entorpeciese su cometido.
Pero, ella no aparecía.
Siguió esperando, minuto tras minuto, los segundos le parecían eternos.
Quizás estaba arreglándose para él, quizás jugaba.
Pero nada.
Finalmente cayó muerto. Su hipótesis había fallado, las paredes fueron testigos de la salida de una sola de las almas de aquel cuerpo inerte, malogrado para dar salida a una mujer que no quiso salir de la mente transtornada de un hombre. Aún estaba atrapada, pero no en el cuerpo, sino en el alma.
(ke me he reido con estos post jajaja en un rato puta ke lo dejamos divertio, como volver a los viejos tiempos cierto????)
Cuando estaba con otra, cerraba los ojos y las comparaba, ella, por supuesto, siempre ganaba. Se veía tan irreal, tan ausente de este mundo tangible, físico, de este mundo tan concreto, era algo espiritual, una sensación desconocida que sentía al sólo pensar en ella, era grandiosa, divina, quizás también pertenecía al Olimpo, no le cabía duda, una mujer así no era mortal, sólo podía ser una diosa.
De a poco creyó ir volviéndose loco, y es que ella era todo lo que él quería, lo que siempre había deseado en una mujer estaba allí, en su cabeza, sólo le bastaba cerrar los ojos para contemplar su belleza.
Era brillante, intelectual, una filósofa, amorosa, tierna, sensible, le gustaba que la mimaran y aprobaba todas sus acciones, le admiraba, era su fans número uno. Siempre le apoyaba en cualquier cosa que se le ocurriese y repetía te amo frecuentemente y con sinceridad. Era un ideal que no se encontraba en este mundo.
La deseaba demasiado.
De a poco comenzó a darse cuenta de que esta mujer que lo había conquistado con su forma de ser y de la que se había enamorado, se parecía en muchas cosas a él, era extraño, ella tenía sus ojos, sus ideas, su cabello, su ternura, sus labios, su inteligencia....
Fue hacia un espejo y se miró largamente, y pudo observar a la mujer de sus sueños en él. No se dio cuenta de que se estaba enamorando de sí mismo. Aquella mujer estaba más lejos de lo que pensaba, sería más difícil que lo que creía el hallarla, pues no se encontraba en este mundo ni nunca pretendió estarlo, aquella mujer que él buscaba se encontraba en su alma, era su vanidad, la vanidad que cada hombre tiene en su ser, quien te alaba y tiene forma de mujer, sólo que a él le parecía tan atrayente y seductora que lo fue envolviendo lentamente y lo dejó profundamente enamorado.
Miraba el espejo regularmente sólo para verla, ahora no tenía que cerrar los ojos para poder encontrarla. Ella estaba allí y él se quedaba viéndola por horas, su fascinación era cada vez mayor, ése poder que ejercía sobre él era demasiado fuerte como para oponerse.
Sabía que a todas las mujeres les gusta que las vayan conquistando poco a poco y que les presten atención, y eso era lo que hacía, se paraba frente al espejo y charlaba horas con ella, le contaba todas sus cosas. Ella siempre le escuchaba pacientemente.
Sus ojos eran penetrantes, poderosos y le miraban fijamente. El poder de aquellos ojos le domaba, no podía alejarse durante mucho tiempo de su mirada, era una adicción difícil de poder controlar.
Comenzó a hacerse cada vez más ermitaño, casi no salía sino para las necesidades más básicas, su vida comenzó a girar en torno a aquél espejo, nada importaba tanto como él, no necesitaba de nadie más. Por fin creyó haber encontrado la tan esperada felicidad.
.... (continuará)...
Esta historia la hice hace ya demasiado tiempo, cuando pololeaba con alguien a quien se la dediqué, por ello muchas de las palabras tienen su razon de ser en lo ke él mismo decía. La encontré hace un par de días en un diskette olvidado, y la iré poniendo en trozos pk es un pokito larga... ahora ke pienso en el, me gustaría saber que está bien, y ke sepa ke aún le tengo mucho cariño a pesar de ke hace mil ke no nos vemos.
...No se creía normal, se estimaba un ser superior a cualquier ser en el universo, creía ser un ganador de aquellos respetados y temidos, se cerraba a toda verdad que no fuese la suya.
Un alma encerrada en cuerpo que no le merecía, o quizás un cuerpo amarrado contra su propia voluntad a un alma que no era de su estatura. Difícil saber quien era más orgulloso, su cuerpo o su alma, los enigmas divinos no deben ser discutidos por simples seres humanos como yo, y es que él en su mente era un ente metaempírico, incluso más que aquel dios reverenciado por la mayoría de esta humanidad. Su hogar, siempre repetía, no sé si en broma o tal vez en serio, no se encontraba en esta tierra ubicada en la periferia de un pobre sistema, sino en el Olimpo, la tierra de los dioses, lo que ocurría era que Zeus celoso lo envió a la tierra para deshacerse de un rival como él y evitar así el que ocupase su puesto.
En su pensamiento no existían obstáculos, sólo metas, sólo banderas de llegada tal como en las carreras de autos, y aplausos, muchos aplausos, infinidad de gente aplaudiendo. No sabía, no se quería dar cuenta que cuando en este mundo nadie te aplaude, ellos hay que imaginarlos, y se desean tanto, tanta llega a ser la desesperación por alcanzarlos, que se sueña con ellos, despierto y dormido.
En sus sueños siempre aparecía rodeado de personas a quienes les interesaba, que le amaban, dispuestas a dar su vida por él, por sólo una mirada, por sólo un beso. Cientos de mujeres ansiosas de sólo pensar en tocar su mano y sentir su tibio calor. Pero despertaba y nadie había a su lado, sólo una almohada a quien abrazaba dándole un nombre y sentimientos imaginarios.
Cientos de veces repetida la palabra te quiero, grandes mentiras a oídos por él no deseados, y es que ninguna mujer era lo suficiente para él, aunque no creía ser muy exigente, sólo decía que no quería conformarse con tan poco, que merecía más que las pobres cosas que ellas le ofrecían.
Sin embargo lo que creía merecer nunca aparecía.
Conocía bastantes mujeres, había salido con muchas, pero todas le parecían iguales, diferentes cuerpos, diversas caras, pero la misma superficialidad
interior. Sólo en su mente existía la mujer perfecta, aquella casi tan perfecta como él, su complemento, aquella que de veras merecía su amor, por la que había esperado tanto tiempo.